Guarda sus kilómetros para su familia

21 Diciembre 2017

Cuando a Rigo le dijeron que “tenía los kilómetros contados” debido una coxartrosis de cadera, en lugar de deprimirse decidió distribuirlos de la mejor manera y cumplir una nueva meta: participar en el Maratón de Guadalajara.

Ingeniero civil de profesión, Rigoberto Luna Solano, de 38 años, creció en la Colonia Santa Cecilia, que está muy cerca de la Barranca de Oblatos, de cual se enamoró desde el primer día que la conoció, cuando su papá lo llevó de niño, a pesar de que apenas bajaron a la pista de trote.

“El correr siempre estuvo aquí, cada domingo venía y también entre semana, antes no había tantas carreras como ahora, recuerdo que corrí una carrera que salía del templo de Santa Cecilia y bajábamos a la barranca y regresábamos, era un 10K, como una mezcla de trail porque era pavimento y también el suelo de la barranca. Tenía unos 15 años cuando la corrí por primera vez”, mencionó.

A pesar de que llevaba más de 25 años realizando esta actividad, las carreras nunca fueron prioridad para Rigoberto, a quien nunca le importaron distancias, tiempos ni medallas; simplemente disfrutaba sentir el viento y estar en contacto con la naturaleza.

“La enfermedad hizo decidirme porque cuando me dijeron que tenía los kilómetros contados fue un golpe muy fuerte, es un desgaste y no lo puedes parar: entre más usas esa articulación, más se va desgastando y es cuestión de uso y no de tiempo, pero con cuidados y terapias he seguido corriendo. Últimamente fui a Puerto Vallarta, a Guanajuato, a Tepatitlán, a Mascota, a Tequila, todos estos lugares apenas de un año hacia acá”, dijo.

Para el maratón de Guadalajara, su principal reto de este año, Rigo entrenó al máximo en los equipos que pertenece: “Ponte los Tenis” y “Fama Runners”, junto con Germán Silva, a quien reconoce como uno de los grandes de México en el atletismo. Aunque tuvo más de un contratiempo durante los 42 kilómetros, logró llegar a la meta en lo que fue una carrera inolvidable.  

“Empecé bien, sin preocuparme por el tiempo que iba marcar. Los primeros 22 kilómetros iba a buen ritmo, pero en el 26 descansé, me quité las pantorrilleras y comenzó a dolerme la rodilla; a partir de ahí fue puro sufrir, una situación muy dolorosa pero que disfruté mucho y no cambiaría por nada ninguno de esos kilómetros: el cómo la gente te anima me motivó a terminar”, recordó.

Rigo asegura que esta situación lo ha cambiado y desde ahora disfruta al máximo cada kilómetro, cómo lo corre, en dónde y con quién. Lo que más disfrutó del Maratón de Guadalajara fue conocer, convivir y coincidir con mucha gente en un ambiente único.

“A mis seres cercanos y amigos sí les afectó mi enfermedad, como conocen que disfruto mucho correr, pero es por ellos y por mí de que disfruto cada kilómetro que me quede, no me acabaré ahorita mis kilómetros y pienso guardarlos para el futuro; yo no tengo hijos aún, vivo con mi esposa Janeth, y quiero dedicarle unos kilómetros a mi hijo: mi única meta es vivir cada momento para poder disfrutarlo”, señaló Rigo.

“El llegar no es lo importante, lo importante es el recorrido y depende de nosotros el disfrutarlo. La vida es como una carrera con muchas situaciones, donde hay recorridos muy difíciles y muy fáciles. Va haber personas que te encuentras y te van apoyando y van a estar contigo; gente también que en una carrera aparece y desaparece”.

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