La música rompe fronteras: Roberto Bonilla

5 Junio 2017
Fiel creyente de no usar automóvil, Roberto Bonilla recorre cerca de 12 kilómetros en su bicicleta todos los días desde el municipio de Zapopan, para llegar a Santa Cecilia e impartir y supervisar cursos de música. 
 
Músico, pedagogo musical y encargado de la Escuela de Música ubicada en el Centro Cultural de Santa Cecilia desde el 2016 y con cinco años aproximadamente impartiendo clases en los programas del Gobierno de Guadalajara
 
Roberto de 42 años estudió la carrera técnica de música en la Universidad de  Guadalajara, para posteriormente hacer una licenciatura en pedagogía en la materia; al ingresar a la escuela y tener que elegir un instrumento base para comenzar sus estudios, optó por especializarse en guitarra clásica.
 
“Cuando uno entra a la escuela tiene que elegir un instrumento principal, después decidí enfocarme como profesor, hay que aprender sobre algunos otros instrumentos básicos y solfeo, el cual se podría decir que es la lectura de las partituras o la música”. 
 
Su interés era la guitarra pero decidió convertirse en profesor, aprender sobre la composición, la formación de coros, enseñar la apreciación de este arte y formas de educar. Además de aprender variaciones y estilos musicales como percusiones afroamericanas. 
 
A la par de su formación académica, Roberto impartió cursos en una escuela primaria durante 14 años, trabajando con pocos recursos, pocas clases, pero aseguró que ello le sirvió para fomentar su propia experiencia, formando coros y tratando a niños. “Creo que los primeros cuatro o cinco años eché a perder a mucha gente (dijo en tono de broma), pero poco a poco fui mejorando y cuando llegué al Gobierno era mi mejor momento”. 
 
En su primera oportunidad no dudó en entrar a los programas del Gobierno de Guadalajara, esto al analizar que la propuesta se enfocaría exclusivamente a dar clases de música y poder profundizar completamente en el tema. “La ventaja es que estos centros se construyen para la comunidad, adaptamos las formas de enseñar y el tipo de instrumentos con mayor demanda. Y siempre buscamos motivar proyectos sin alguna restricción”. 
 
Santa Chila es una comunidad vulnerable; sin embargo, Bonilla considera que la música sirve como una alternativa para que los jóvenes lleguen a ser mejores ciudadanos, “Para evitar la tentación de la vida fácil, nosotros apostamos a que encuentren una disciplina personal, para que el deseo de aprender los lleve al éxito y a una dedicación honrada”. 
 
El Centro Cultural cuenta con una bodega de instrumentos para la facilidad de los alumnos; si los encargados del área notan el interés del estudiante, existe la posibilidad de que a éste se le otorgue un permiso para poder llevarse a casa el instrumento que utiliza. Actualmente tienen un promedio de 70 a 100 alumnos por semana, distribuidos en diferentes horarios, las edades varían entre siete a 15 años, aunque también reciben a adultos que estén interesados. 
 
Roberto considera que como profesor se queda con una gran satisfacción y emoción constante, por forjar a amantes de la música sin importar si llegan a hacer profesionales o no, sólo que ‘aprendan sobre su belleza’
 
A pesar de la distancia de hora y media entre su trabajo y su hogar, Roberto se siente acogido y aceptado por la comunidad, se siente seguro y alegre: ha formado amistades, ha encontrado solidaridad, respeto e integración. Además, de algún modo siente que ser encargado de un Centro Cultural, es regresar la oportunidad que recibió en su primer acercamiento a la música, en un espacio parecido en Zapopan. “La música no tiene edad, puedes llegar a ser un viejo y seguir ahí, porque eso provoca el arte, no mira edades y te atrapa para toda la vida”. 
 
Historias como la de Roberto es una muestra de las grandes anécdotas que día día nos siguen sorprendiendo, y te invitamos a que sigas conociendo a aquellos quienes hacen de nuestra ciudad un lugar de orgullo dando clic aquí

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