Rosy invita a los tapatíos a sumar voluntades

4 Mayo 2017

El mes pasado, 2 de abril, en México se celebró por primera vez el “Día Mundial de las Buenas Acciones”, un evento internacional donde quienes así lo deseen, realizan un acto de generosidad a sus vecinos o la comunidad en general; gracias a la intervención de activistas como la tapatía Rosy Álvarez, Guadalajara fue una de las ciudades participantes, con decenas de voluntarios que se reunieron en el Parque Rojo durante la Vía Recreactiva.

Desde su niñez, Rosy aprendió en casa la importancia de compartir con los sectores más vulnerables gracias a las enseñanzas y ejemplos de filantropía que recibió de sus abuelos, quienes fueron de los fundadores del Grupo Familiar Cristiano, y principalmente de sus papás.

“En cualquier situación que te toque vivir, al conocer toda tu ciudad, con todas sus tintes y colores, valoras mucho las oportunidades que te da la vida y te das cuenta que las tienes no solo porque las mereces, sino porque por mucha suerte, te tocaron esas oportunidades. Tú tienes la responsabilidad de compartir tus oportunidades que has tenido, te toca devolvérselas a tu ciudad y a los demás”, comentó.

En compañía de su familia realizó actividades altruistas en la Sierra de Tequila y tiempo después, mientras cursaba la preparatoria, en la Sierra Tarahumara de Chihuahua, donde realizó trabajos manuales como poner la electricidad, los techos y pintar; siendo estudiante de administración de empresas en la Universidad del Valle de México, decidió que era el momento de intervenir en Guadalajara.

Fue así como logró incorporar a nuestra ciudad al Colectivo Doctor Sonrisas en junio de 2008, el cual congregó a más de 700 voluntarios, provenientes de todos los rincones de Jalisco, para realizar visitas cada sábado en los Hospitales Civiles de Guadalajara; incluso tuvieron que abrir un tercer grupo para atender el Centro Médico de Occidente, debido a que no había lugar para todos.

“Organizamos un concierto para invitar a los jóvenes a visitar los Hospitales Civiles, y ver que los jóvenes tapatíos tienen una sed de ayudar fue una gran motivación. Lo que más me marcó fue que tienen el corazón, las ganas, el tiempo y los deseos de encontrarse con una experiencia de vida profunda de servicio, pero no saben cómo ni dónde”, recordó Rosy.

Debido a la inquietud por realizar labores de voluntariado, viajó a Costa de Marfil y después a India. Al regresar a Guadalajara, realizó la maestría en Desarrollo Social, en la Universidad Panamericana, para enfocar al 100 por ciento sus conocimientos y experiencias en el servicio social, a través de SoulBeat Movement, una organización que inició asesorando a jóvenes que deseaban irse como voluntarios al extranjero, y que actualmente además promueve, diseña y gestiona programas de voluntariado a nivel local, nacional e internacional.

“Valoré mi país, vi el potencial que tiene México enfocado en el desarrollo social, y nos falta muchísimo. México requiere de jóvenes comprometidos. Yo veía que la necesidad de los tapatíos era un puente entre grupos vulnerables y las personas que quieren ayudar, pero no saben cómo. Mi tesis fue: ‘mi ciudad necesita una agencia de voluntariado’, con profesionistas y expertos que saben cómo capacitar y reclutar a los voluntarios”, indicó.

Actualmente, SoulBeat Movement tiene registrados alrededor de 190 voluntarios y a nivel local, realiza actividades una vez al mes en lugares como Zapotlanejo, donde atienden a la Comunidad El Cerrito, a través de un programa de alfabetización con un centro de tareas para los niños, y un huerto comunitario para los adultos, así como a la Aldea infantil FUNAII.

Además, en Tequila desarrollan talleres productivos para madres y de valores de educación humana para los niños en el Infonavit Nuevo, mientras que en Tlajomulco atienden la Reserva Natural El Gato, los programas de Educación para la Paz y Alfabetización Digital para Adultos.

“Lo hacemos por compartir lo que nosotros ya vivimos y nos ha dado mucha plenitud, y porque sabemos que otras personas lo quieren y lo necesitan. Es un trabajo muy silencioso y de un perfil muy bajo, cada uno lleva lo que puede: brochas, pintura, libros”, dijo Rosy, de 31 años, cuya meta es que SoulBeat Movement se convierta una asociación civil.

Aunque no es una labor sencilla, no se cansa de planear actividades y está feliz porque: “siempre hay gente que apoya y que llega en el momento concreto”. En cada viaje, Rosy aprovecha para promocionar a Guadalajara.

“Amo mi ciudad, cada vez que me ha tocado salir la estoy promoviendo todo el tiempo, como la capital del tequila y del mariachi, por su cultura y su gente. Ya que sales de tu ciudad la valoras mucho. Sus tradiciones, su cultura, su historia la disfruto mucho. Recuerdo que desde los 11 años iba a vender, a aprender a trabajar, en un negocio de mis papás, y me gustaba caminar por la Catedral, por el Mercado Corona y San Juan de Dios, y ahorita me gusta ver cómo se está transformando”, mencionó.

Conoce más historias de #TapatíosDestacados : https://guadalajara.gob.mx/noticias/voluntad-salvar-vidas-fernando-carrera

 

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