El sabor del viaje corto, Goreti Ramírez

24 Junio 2018

La caminata en pleno mayo con el sol más intenso que se vive en Guadalajara durante el año, casi nunca es apetecible para el transeúnte. Sin embargo, al recorrer la calle Libertad, una de las más arboladas de la colonia Americana, el andante olvida el calor y la fatiga y más bien se maravilla al observar las construcciones antiguas. No es difícil que de pronto crea que durante su camino viaja a otro lugar o a otro tiempo.

            En ese momento, la Colonia Americana cumple el objetivo por el que fue construida hace ya bastantes años: representar escenas europeas y transportar a los transeúntes a una Guadalajara que se expandía hacia lo que ahora es la avenida Chapultepec, de forma más estética que organizada.

            Del mismo modo, la cafetería La Antigua (que forma parte del Mercado Juárez, dentro de la Americana) está influenciada directamente por la cultura europea. Su dueña actual, Hilda, heredó de su madre el primer local donde inauguraría hace casi veinte años su negocio. Al ser una viajera consagrada lo dotó de un ambiente más europeo que mexicano, muy ad hoc con la colonia en la que se encuentra.

            Según el gerente del lugar, los waffles son la especialidad, y nadie se ha atrevido a contradecirlo, incluso algunos de los clientes terminan pidiendo una porción extra “para llevar”. Degustar unos waffles en La Antigua, ya sean dulces o salados, es una experiencia que transporta al comensal a otro lugar a través de todos sus sentidos.

            Alguien que camine por la zona puede ver al café situado en la esquina exterior del mercadito Juárez. Si decide entrar a la cafetería quizá corra con suerte y halle desocupada la mesita ubicada justo al lado de una gran ventana adornada con macetas siempre verdes. Al fondo escuchará la melodía de La vie en rose y verá de frente fotografías de paisajes europeos.

            La experiencia continuará si se pide un waffle que le llene la vista y en seguida satisfaga su estómago, por ende su corazón. En este lugar, el caminante que pase por la zona no sólo podrá vivir este tipo de experiencias, sino también deleitarse con conversaciones amenas y encuentros atesorados. Quién pensaría que a través de una simple caminata el viajero de cortas distancias puede saborear un pedacito de una tierra tan lejana a la que pisa.

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