Tomás de Híjar, Premio Ciudad de Guadalajara 2018

14 Abril 2018

Este año, el pleno del Ayuntamiento ha reconocido la encomiable labor como historiador del presbítero Tomás de Híjar Ornelas con el Premio Ciudad de Guadalajara, el cual se otorga cada año a personas destacadas en la realización de actividades en torno a la promoción y conservación de la identidad tapatía. Abogado de profesión, cronista de la Arquidiócesis y profesor universitario, actualmente dedica sus horas a estudiar la vida y obra del más notable de los benefactores de Guadalajara: Fray Antonio Alcalde y Barriga.

Antes de ingresar al seminario conciliar, del que saldría en 1997, De Híjar cursó sus estudios en Derecho en la Universidad de Guadalajara. Su vasto conocimiento en leyes le ha dado la oportunidad de ejercer como juez del Tribunal Eclesiástico y colaborar con diversas causas canónicas, entre ellas, la de José Anacleto González y ahora la de Fray Antonio Alcalde.

Su primer acercamiento a la historia se dio tiempo atrás, durante la década de los setenta, cuando, siendo aún joven, acudió a los cursos de información sobre Guadalajara que impartía el profesor Ramón Mata Torres. “Me deslumbró lo que para mi era el primer contacto directo no sólo con historiadores sino con protagonistas de la historia”, recuerda. En una de las primeras ocasiones que asistió, conoció al arquitecto Vicente Mendiola, responsable de la reconstrucción del Palacio Municipal. Así fue afinando una aptitud natural que ya tenía para la historia, y lo que era para él una inclinación se convirtió en un camino, que también le ha permitido ejercer la docencia en las aulas de la Universidad de Guadalajara y de la Escuela de Conservación y Restauración de Occidente.

El galardón que recibió por parte del gobierno de la ciudad, asegura De Hijar, representa más una responsabilidad que un reconocimiento. Con el importe económico recibido, el historiador adquirió equipo de cómputo y contrató personal con el objetivo de trabajar en el rescate, paleografía y publicación de sus investigaciones sobre Fray Antonio Alcalde, pero, ¿qué nos queda por saber de él?

“Lo que sabemos hasta ahora es muy poco”, afirma el historiador. “De Fray Antonio podemos decir que es menos lo que sabemos y más lo que nos falta conocer”. La fundación de la Universidad de Guadalajara, del ahora Hospital Civil Fray Antonio Alcalde y del barrio de El Santuario, son sólo algunas de sus obras más representativas. Pero la labor del “Fraile de la Calavera”, como le bautizó el Rey Carlos III, va mucho más allá. El Obispo, que arribó a Guadalajara septuagenario, “consiguió lo que hizo gracias a tres cosas: congruencia, coherencia y constancia; un hombre congruente que quiso ser pobre y sobrellevar con fortaleza sus achaques de salud”.

Los dos grandes legados que dejó Fray Antonio Alcalde a la ciudad, según el cronista, son el humanismo y humanitarismo de su obra, así como también un núcleo urbano vanguardista. Sin embargo, ahora la ciudad enfrenta retos que hace cuatro décadas no existían, como el crecimiento desmesurado y la sobrepoblación. “Este tiempo es clave para rescatar la memoria y la identidad, pues mientras no estén a salvo, no sólo se seguirán cometiendo estos despropósitos sino que de nada servirá la experiencia acumulada”.

Tomás de Hijar trabaja actualmente en el análisis de archivos complementarios como el Archivo General de la Nación, el Archivo de Indias y diversos archivos locales como el Archivo de Instrumentos Públicos, donde sin duda, afirma, se pueden encontrar las escrituras de otras donaciones hechas por Alcalde.