Gastronomía Tapatía: mucha variedad y buen sabor

14 Agosto 2018

Torta ahogada, símbolo tapatío

El estandarte gastronómico de Guadalajara es la torta ahogada. Manjar tapatío que sólo puede ser preparado eficazmente en este lugar, pues para su elaboración hace falta un ingrediente que sólo se consigue en la Perla Tapatía: el birote salado.

En Guadalajara puedes encontrar el birote salado en casi cualquier parte: en la tiendita de la esquina, en grandes canastos transportados en bicicletas y afuera de los mercados. Su distinción viene de su corteza crujiente, su interior blando y su sabor agrio. Como producto emblemático siempre va a ir cargado con sus interrogantes; pero no cabe duda que es un producto único en el mundo.

Aparte del birote, una buena torta ahogada depende de otros dos ingredientes esenciales: las carnitas de cerdo y las salsas. Gracias a la popularidad de este platillo, algunos han optado por cambiar las carnitas por camarones, panela o pollo y así crear combinaciones únicas.

Muchos atribuyen el crédito de creación a Luis de la Torre, “El Güero”, quien al llegar hambriento después del trabajo, buscó con qué saciar su hambre, así que tomó lo que tenía a la mano: pan, frijoles machucados, carnitas y salsa de jitomate aguada. Junto los ingredientes y preparó una rara comida.

Desde entonces es costumbre pedir la torta como “media” o “completa”. La primera se refiere a que será bañada con una cantidad aceptable de chile, pero que no será bañada completamente de picante, como es en el segundo caso. Además, el platillo va acompañado de limón y de cebolla desflemada, acompañantes predilectos de la torta ahogada.

En las mañanas es el plato preferido para curar la desvelada, en las tardes son la comida perfecta para disfrutar con la familia y en las noches son perfectas para ver un clásico entre las Chivas y el Atlas. Hay quienes viajan de otros estados e inclusive países para exclusivamente disfrutar este manjar.

Por esto y mucho más, la torta ahogada es parte de la identidad tapatía.

Jericallas

Su creación se dió de manera accidental a principios del Siglo XIX, cuando una monja encargada de la cocina del Hospicio Cabañas preparó un postre rico en proteínas y calcio para los niños huérfanos. Esta monja era de Jérica, España; de ahí el nombre del postre.

La jericalla es equiparable a la créme Brûlée, su prima lejana, pero que Guadalajara ha tomado como propia y cuya diferencia es que su ingrediente principal es la leche y no la crema. Este alimento puede ser encontrado en un restaurante, en un negocio callejero, en el tianguis, en un mercado e inclusive en la tienda de la esquina y siempre va a ser lo mismo, un manjar.

Guadalajara ha convertido a este postre en su protegido y eso se ve reflejado en el fervor con el que se compra y se consume, y porque la Perla Tapatía es el mejor lugar para comer una jericalla.

 

Birria 

Jalisco es identificado por su birria, especialmente la de chivo, pero ésta no es la única, pues las hay también de borrego, res, ternera, cerdo, carpa y bagre; ese es el gran acervo gastronómico de nuestra tierra.

Dicen que no existen dos birrias que sean iguales, aunque su preparación haya sido la misma: cocer la carne al vapor y tatemarla en un horno o un fogón, para después bañarla en una salsa muy condimentada.

Este platillo ha cruzado diversas fronteras, tanto nacionales como internacionales, y también se ha consolidado como estandarte de la comida jalisciense.

Carne en su jugo

La carne en su jugo no tiene un origen antiguo o ancestral, su creación se le adjudica al restaurante “De La Torre”, establecimiento que comenzó a comercializar este platillo en 1958 y que hasta el día de hoy es un representante de la gastronomía tapatía.

Preparar carne en su jugo consiste en freír tocino en una olla, a la que después se le añade carne de res, para después agregarle tomate verde molido y jitomates molidos con poca agua, pues el objetivo es cocer la carne a fuego lento para que ésta suelte su jugo; de ahí proviene su nombre.

La carne en su jugo se sirve en platos de barro que no son planos ni hondos; tienen una forma ovalada y una pequeña barrera que contiene el caldo que cubre la carne. El limón, la cebolla y el cilantro acompañan a los demás ingredientes y las tortillas son el acompañante perfecto. Algunos acompañan su comida con frijoles de la olla dentro del platillo, mientras otros prefieren los frijoles refritos y en ocasiones con granos de elote.

 

 

Tejuino

Su elaboración siempre ha sido artesanal, su origen es prehispánico y se elabora con masa de nixtamal y piloncillo para dejarlo fermentar en una olla de barro, de 24 a 48 horas.

Expertos afirman que la palabra tejuino es de origen náhuatl y que proviene de la palabra ‘tecuin’, que significa latir. Esta bebida es considerada como “La bebida de los dioses”.

Es servida principalmente en carritos que cargan enormes ollas en las calles de Guadalajara, dentro de sus tianguis y mercados. Se prepara con una base de jugo de limón y sal, se vierte el tejuino y se pasa una y otra vez del vaso al cucharón, para finalmente colocar nieve de limón por un costado.

Tequila

Símbolo nacional de México y orgullo de Jalisco, el tequila es la bebida por defecto de los mexicanos y que forma parte de nuestra identidad, vinculando a la cultura mexicana, sus canciones, películas y sentimientos.

Hecho a base de agave, ha sido elaborado desde el siglo XVII y ha adquirido una fama mundial. Su nombre original era “vino mezcal”, posteriormente “vino de mezcal de tequila”, hasta llamarse sólo tequila, nombre de uno de los municipios de origen. El paisaje agavero ha sido declarado como Patrimonio Cultural de la Humanidad y se ha convertido en un sitio de interés para el turismo nacional e internacional.

Hay un tequila para todos los gustos: joven, blanco, reposado o añejo. En cada lugar del municipio puedes encontrarlo en todas sus formas y todos sus colores: como ingrediente en las comidas, repostería, dulces y bebidas.

 

7 platillos que tienes que probar en Mercado San Juan de Dios

2 Abril 2018

El segundo piso del Mercado Libertad o San Juan de Dios te ofrece una impresionante variedad de sabores, que en esta temporada abren paso a platillos elaborados a base de mariscos, pero también con otros ingredientes típicos de la comida tradicional mexicana.

1. Caldo michi, servido con tostadas. Este caldo tiene verduras como jitomate, cebolla, calabacita, chiles güeros, y cilantro, además de trozos suaves de bagre, carpa amarilla o guachinango.

2. Camarones y pulpo preparados de todas las maneras que te puedas imaginar: en caldo, en ceviche, en cocktail, a la diabla, empanizados, al mojo de ajo, en tortitas, y màs.

3. Filete de pescado como carpa o mojarra, acompañado con arroz o frijoles como guarnición, cuyo precio varía según su tamaño.

4. Pescado frito con chiles, acompañado de ensalada y sopa de arroz. Su precio también varía de acuerdo a su tamaño.

5. Chiles rellenos de queso o carne picada que se sirven lampreados y acompañados de arroz y frijoles.

6. Sushi, yamikeshi, tepanyaki y otras especialidades de la cocina oriental, elaboradas a base de arroz y mariscos

7. Y de postre, dos dulces muy tapatíos: la jericalla, hecha a base de leche, huevo y vainilla, y la capirotada, preparada con los exquisitos birotes salados que sólo encontrarás en nuestra ciudad.

Sin importar cual sea el platillo de tu preferencia, cada uno te ofrece una deliciosa experiencia, que bien vale la pena disfrutarse acompañado de una refrescante bebida; por aquello del calor de estas fechas. ¡Buen provecho!